Intervención de la diputada Mayuli Martínez Simón

Diputada Mayuli Martínez Simón, de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN).
Diputada Mayuli Martínez Simón, de la fracción parlamentaria del Partido Acción Nacional (PAN).

Posicionamiento del Partido Acción Nacional, a cargo de la diputada Mayuli Latifa Martínez Simón, con relación al Quinto Informe de Gobierno.

Con el permiso de la mesa directiva. Muy buenas tardes diputadas y diputados de esta XV Legislatura, y a todos quien no acompaña el día de hoy a esta sesión del Congreso del Estado:

En 1998 se publicó un libro titulado “Todo imperio perecerá”.  La analogía del título se ajusta a la realidad que nos mostró la elección del pasado 5 de junio.  Se pensaba que Quintana Roo no tenía opción política y estábamos condenados a seguir viviendo en medio del abuso, la corrupción, la inseguridad y el maltrato social.  Incluso, se aludió al quintanarroísmo para desplazar a quienes legítimamente buscaban gobernar un estado que en su mayoría provienen de otras entidades.

Se rompe, pues, el paradigma de que el ciudadano no tiene memoria.  Sí la tiene y la manifestó votando por la alternancia política.  Hoy, esa decisión se expresa en este recinto legislativo, donde construyendo mayorías y alianzas, vamos a revisar a conciencia y detalle la glosa del último informe de gobierno, de un gobierno cuestionado y castigado por sus ciudadanos en las urnas.

Las y los diputados del PAN tenemos un doble compromiso que asumimos con responsabilidad moral y política: defender los derechos ciudadanos, pero al mismo tiempo rendir cuentas de nuestro trabajo.  Y hoy alzamos la voz para ejercer nuestro libre derecho de opinión sobre el desempeño de este gobierno.

Y es precisamente con lo que a nuestro juicio debemos comenzar. Un Estado sin libertades es un estado sin voz, sin participación, sin ciudadanos participantes y participativos, es un Estado hueco.  La libertad de opinión y expresión, sólo puede existir en el contexto del decoro, la buena educación y el respeto a la dignidad de las personas.

Las y los quintanarroenses hemos experimentado como nunca antes un profundo daño a nuestra dignidad, expresada en la censura y restricción a nuestro libre albedrío de opinar, actuar, criticar o incluso elegir lo que a nuestro juicio nos ocupa o conviene.  ¿Cómo en un estado joven, tenemos leyes que discriminan a los periodistas, calificándolos con base en una percepción salarial; o cómo explicar una ley que permite a los ex mandatarios y sus familias gozar hasta por 15 años de elementos de seguridad con costo al erario?

¿Cómo, le pregunto al Gobernador, ausente en este recinto por segunda ocasión, obligó a crear una ley que nos impide a los ciudadanos manifestarnos libremente en las calles?

Este gobierno que termina, fue puesto de ejemplo nacional por el Presidente de la República, como una nueva y joven generación de políticos que cambiarían el rostro del ejercicio de la política.  Sin embargo, muy pronto se demostraría que consigo llevaba un conjunto de ideas propias de la Edad Media.  Hoy, este gobierno sigue siendo ejemplo nacional, pero en la falta de transparencia, rendición de cuentas, corrupción, deuda pública y seguridad.

Como ejemplo, 7 de cada 10 habitantes se sienten inseguros en el lugar donde viven y en los últimos 3 años los robos a casa-habitación subieron en más de un 150% que la media nacional y somos primer lugar nacional en violaciones.

Adicionalmente, tenemos cuerpos policíacos que no sólo han reprobado los exámenes de confianza, sino que son mal pagados, con jornadas laborales inhumanas y sin garantías laborales que protejan a sus familias.

Pero si de problemas mayúsculos señalamos en este informe, es la escandalosa deuda pública que nos hereda este gobierno.  En el primer trimestre de 2015, Quintana Roo fue una de las tres entidades del país que incrementaron su deuda, misma que supera los 22 mil millones de pesos.

Hoy, cada quintanarroense, gracias a este gobierno, tendría que pagar 14,000 pesos si deseara liquidar la deuda actual.  O bien, destinaríamos 3 presupuestos anuales de nuestras participaciones federales.  En este sexenio, la deuda se multiplicó  en un 115%, pasando de 10 mil a 22 mil millones de pesos.  ¿Y así esperan que habrá borrón y cuenta nueva?

Además, tenemos el municipio más endeudado del país vía per cápita, que en tan sólo tres años, pasó de 133 a 1,758 millones de pesos.

Hoy, exigimos rendición de cuentas de los excesos de este gobierno.  Nos sumamos a la gran pregunta planteada por el Gobernador electo: ¿Y dónde están los 22 mil millones de pesos?  La omisión de los últimos dos gobiernos en detallar la deuda, nos coloca como una de las entidades menos transparentes de este país.

Pero el problema que más nos duele a los quintanarroenses es la corrupción y la impunidad que han caracterizado a este gobierno.  Somos de los 5 estados más corruptos del país. Los altos niveles de corrupción de este gobierno nos ha arrastrado a problemas que impactan en la sociedad: la privatización del agua potable, el desvío de recursos, las obras inconclusas y el más reciente acto que dañó a las instituciones públicas así como a esta soberanía: el paquete de reformas de impunidad de este gobierno.

Se pretendió construir una barrera para hacer intocable al todavía Gobernador, misma que se consumó a espaldas y con costo a la sociedad.

Todo lo anterior se resume en que 7 de cada 10 quintanarroenses reprobamos la gestión del gobierno de Roberto Borge Angulo, quien será recordado por sus excesos de corrupción, impunidad y daño a nuestra dignidad.

En los años que fuimos oposición, el PAN demandó a los gobiernos en turno respeto, equidad, proporcionalidad y diálogo. En su momento, exigimos transparencia y rendición de cuentas de cada peso que se erogaba del presupuesto.  Denunciamos los abusos y excesos de la autoridad y la censura cuando disentíamos en los planteamientos.  Únicamente teníamos las ideas y los valores del alma.  No teníamos otras armas pero tampoco las había mejores.

Hoy somos gobierno.  Y sí fuimos dignos en la derrota, seremos humildes en la victoria.  Nuestra vocación democrática nos dicta que la vía del diálogo, el debate y la negociación son la fórmula idónea para solucionar nuestras diferencias.

Sí, somos diferentes y actuaremos diferente a los gobiernos antecesores.  A quienes hoy exigen apertura, les responderemos con el diálogo abierto, público y transparente.  Pero algo sí es importante dejar en claro: el PAN no negociará la ley.

En la construcción de acuerdos y consensos con otras fuerzas políticas no está incluida la negociación de los actos del pasado. Quien se haya enriquecido ilícitamente, deberá rendir cuentas ante la justicia, sin distingo de cargo o del apellido.  No será, pues, el PAN quien sancionará, sino las leyes, y a ellas nos vamos a someter todos sin excepción.

La sociedad nos exige con justa motivación, resultados en el corto plazo, y tiene depositadas sus expectativas de que les vamos a cumplir.

Esa, diputados, es nuestra principal obligación como diputados de esta Legislatura.  Tenemos el deber de reconstruir Quintana Roo.  Sabemos que ese mismo pensamiento lo comparte el hoy Gobernador electo y a ello nos sumamos, siempre bajo la esfera del respeto a la soberanía que tiene cada uno de los poderes del Estado.

Por tanto, bienvenida la alternancia, sin vallas, sin antimotines, únicamente con ciudadanos libres que queremos un mejor Quintana Roo.

Buenas tardes